Hábitos saludables de alimentación

Nuestra alimentación está directamente relacionada con nuestra salud, por lo que adoptar hábitos de alimentación saludables es indispensable

 

Es por ello que debemos cuidar nuestra dieta para poder cubrir las necesidades de nuestro organismo de forma equilibrada, sin deficiencias ni excesos.

La distribución de las comidas es otro punto relevante para que nuestro organismo tenga los nutrientes necesarios en todo momento y no acumulados después de unas pocas ingestas.

Conocer qué nos aportan los alimentos nos podrá ayudar a elegir aquellos que nos proporcionen un mayor beneficio. Es importante tener esta información para poder combinarlos de forma efectiva y evitar los que perjudican a nuestra salud. En España, más de un 70% de la población presenta sobrepeso, una cifra que crece década tras década. Y, a nivel mundial, desde 1975 la obesidad casi se ha triplicado, según datos de la Organización Mundial de la Salud -el exceso de peso se mide según el índice de masa corporal (IMC); un índice entre 25 y 30 se considera sobrepeso y, a partir de 30, obesidad.

Teniendo en cuenta las graves consecuencias que tienen para nuestra salud unos malos hábitos, ha llegado el momento de revertir esta tendencia y adoptar prácticas de alimentación saludables y un estilo de vida que lo complemente. Conseguiremos de esta forma sentirnos mejor con nosotros mismos, a la vez que nuestro cuerpo lo agradece.

Grupos alimenticios

 

Lo más probable es que ya hayas visto la pirámide que ordena los alimentos en función de la cantidad de cada uno que deberíamos consumir diariamente. Según ésta, los alimentos se dividen en 7 grupos:  

  • Azúcar, grasas y dulces 
  • Pescado, carne y huevos 
  • Lácteos 
  • Aceite
  • Frutas 
  • Hortalizas
  • Cereales, féculas y legumbres 
 

El primer grupo de la lista -azúcar, grasas y dulces- deberíamos limitarlo a un consumo ocasional. Aporta un gran número de grasas saturadas y azúcares sin proporcionar nutrientes beneficiosos a nuestro organismo. Los alimentos ultraprocesados vacíos de nutrientes entran en esta categoría y, por lo tanto, los que más debemos evitar. Todos los demás se deben consumir diariamente en mayor o menor medida.

En el otro extremo encontramos los cereales, féculas y legumbres. Un hábito saludable es incorporar entre 4 y 6 raciones de estos alimentos en nuestra dieta diaria. Hay múltiples formas de hacerlo, algunas de ellas tan cómodas como tomar unas tortitas de arroz; un alimento con un alto contenido de fibra y apto para veganos. 

Mediante estos pequeños snacks que podemos tomar a media mañana o por la tarde como merienda, incorporaremos de forma más sencilla alimentos de todos los grupos alimenticios. Además, no tendremos que pensar en ellos a la hora de hacer la compra, sino que los encontraremos disponibles en todo momento gracias a las máquinas de vending que podemos encontrar en nuestro entorno. 

De esta forma, y cómo se comentaba antes, podemos ayudarnos a distribuir las comidas a lo largo del día y no concentrarlas en el almuerzo y la cena. Si seguimos esta pauta de alimentación, estaremos más saciados antes de las comidas. Con ello, ayudaremos a nuestro sistema a controlar la cantidad de alimentos que tomamos para asegurarnos que no comemos en exceso. 

La dieta mediterránea y los ultraprocesados

 

La dieta que todos hemos escuchado recomendar alguna vez, la mediterránea, está incluida en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Sus principales características son la gran incorporación de productos de temporada y la reducción del consumo de carnes rojas. Los ultraprocesados quedan completamente fuera en esta dieta y la única grasa de adición es el aceite de oliva, rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados, propiedades beneficiosas para el corazón.   

Aunque es cierto que también hay detractores de esta dieta, con ella conseguiremos eliminar los ultraprocesados de nuestro día a día, limitándolos al mínimo posible. Los nutricionistas no consideran que no nos podamos dar un capricho en algún momento de la semana, pero sí que seamos conscientes de los pocos beneficios que aportan este tipo de alimentos. 



El agua como nutriente esencial

 

Muchas veces ignoramos una parte fundamental de nuestra dieta: los líquidos. El agua es esencial para el bienestar de nuestro cuerpo, por ello se recomienda beber entre 6 y 8 vasos de agua al día, que equivalen a 1,5-2l de agua. 

Una buena opción son los zumos, que además nos aportan los nutrientes complementarios que contienen las frutas. Aunque estas bebidas refrescantes, disponibles en nuestros servicios de vending de refrescos y saludables nos ayuden con la ingesta de líquidos, no debemos contar con ellas como substituto de la fruta, ya que al exprimirlas se pierden propiedades como por ejemplo la fibra.  

Después de todo, nuestro cuerpo se compone en un 70% de agua, por lo que es lógico pensar que una falta de hidratación afectará negativamente al organismo. Algunas consecuencias de la deshidratación son el dolor de cabeza, aumento del riesgo de problemas cardíacos y empeoramiento del sistema inmunológico. 

Es común descuidar esta parte de nuestra dieta por falta de tiempo, y justamente en este punto las máquinas expendedoras tienen un papel crucial para ayudarnos. Se encuentran en casi cualquier punto y nos ofrecen, además de agua, opciones refrescantes que nos mantienen hidratados y nos aportan las vitaminas necesarias para el óptimo funcionamiento de nuestro organismo. 

La alimentación no lo es todo

 

Para llevar un estilo de vida saludable, es importante combinar una dieta rica en nutrientes, como hemos comentado a lo largo del artículo, con otros hábitos saludables. 

Practicar deporte frecuentemente aporta muchos beneficios a nuestra salud. Los más destacados son la prevención del sobrepeso, disminución del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y mejora de las defensas del organismo y sistema inmunológico. De forma adicional, la práctica de deporte actúa sobre el sistema nervioso central. La generación de endorfinas nos provoca una sensación de relajación y felicidad, con lo cual los beneficios no acaban únicamente en lo físico, sino que también benefician a nuestra salud mental.

Quizás por falta de tiempo, muchos de nosotros prescindimos de ello y mantenemos un estilo de vida sedentario. La Fundación Española del Corazón afirmó que caminar a paso rápido de forma habitual puede reducir hasta un 11% el riesgo cardiovascular. Un truco para conseguir esto es bajarnos del autobús una parada antes de llegar al trabajo, un gesto sencillo que puede ayudar a nuestro corazón.

Se debe combinar ejercicio físico con una alimentación saludable para asegurar que nuestro cuerpo se encuentra en plena forma. Un bienestar físico tendrá beneficios sobre nuestro estado mental y nos hará sentir mejor para afrontar con ganas el día a día. 

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